Crónicas de Conciertos y Festivales·Música

Crónica del Festival Tomavistas 2017

El fin de semana del 19 al 21 de mayo se presumía intenso y lo fue, aunque en Flores en el Ático optamos por hacer un planning casi a la contra. Diversas circunstancias hicieron que repartiéramos nuestro tiempo en el Parque Enrique Tierno Galván en horas más tempranas de lo que al principio teníamos pensado. De esta forma nos perdimos alguna actuación (nos dolieron especialmente las de Temples y Goldfrapp) pero hicimos varios buenos descubrimientos que nos llevamos en la mochila para otras ocasiones. El Tomavistas mejoró con respecto al año pasado con la nueva ubicación de escenarios, pudiendo disfrutar del doble de bandas sin tiempos muertos. Pero tenía un sistema de tickets de compra de bebida que hacían que muchos se quedaran sin gastarlos, porque no valían de un día para otro, y te “obligaban” a llevarte de recuerdo un vaso del festival.

El viernes teníamos muchas ganas de ver a Los Nastys pero problemas con el transporte nos hicieron llegar cuando estaban acabando. Como siempre fueron un pelotazo de rock divertido y sin prejuicios. Era el momento del primer descubrimiento del festival. En el escenario pequeño, los franceses Aquaserge uniformados y apiñados en un escenario en el que cabían a duras penas, repartieron clase de música ecléctica (influencias de Zappa a Santana), con momentos brillantes como en los que tomaban protagonismo la guitarra solista, el clarinete o los coros. Enseguida y en el escenario principal asistíamos al segundo hallazgo. El cuarteto británico The Big Moon, presentaban su debut Love in the 4th dimension y lo hacían con frescura, haciendo recordar a los mejores grupos de chicas. Darán que hablar.

Lori Meyers habían llenado La Riviera hacía apenas 2 meses, así que el festival se apuntaba un buen tanto con la participación de los granaínos. Empezaron el concierto semiocultos tras una pantalla que proyectaba las imágenes que también les acompañan detrás del escenario mientras sonaba Vértigo I. En la segunda canción la pantalla subió para dejar ver a los de Loja repartir un setlist, sin descanso y más corto de lo habitual, entre su discografía y como dijo Noni con tiempo para algún “remember” como Ham`a´Cuckoo de Viaje de estudios (2004). Las canciones de En la Espiral están ganando con el paso de los conciertos y fue el que más público congregó, pero tenían menos fans de los viejos tiempos que en los conciertos de ellos solos (se notaba por la menor efusividad con hits de discos anteriores).

El sábado Las Odio fueron otro de los momentos del fin de semana, de esos que vale la pena repasar con calma al volver a casa. Sus tintes ochenteros suenan a nuevo en manos de estas cuatro madrileñas que van a girar todo el verano por festivales, reivindicativas y divertidas. Desgraciadamente a Kokoshca no llegamos a los apenas dos temas que tocaron cuando se retiraron por indisposición de su batería. Los Punsetes andan presentando ¡Viva! su quinto disco y se notó en el parque madrileño, su setlist rescató pocos de sus numerosos hits. Mourn están llegando al momento de reafirmar ese terremoto que provocaron con su debut hace ya casi 3 años. Se nota que van ganando experiencia y los próximos meses serán clave para ellos. Esperemos una larga vida para las del Maresme.

León Benavente andan estirando su gira y la publicación del Ep En la selva nos da a todos la oportunidad de disfrutar de sus fantásticos conciertos hasta un nuevo disco. Abraham estaba muy enérgico interactuando con el público, y se equivocaba cuando decía que estaríamos esperando a los guiris. El grupo que arrasó el año pasado con 2 (y que presentaron en Joy Eslava) fue sin duda el grupo más coreado y celebrado de todo el cartel. Las Odio subieron para un fin de fiesta de los que somos muy fan. Estaría bien que cundiera el ejemplo con este tipo de colaboraciones, más cuando muchos grupos compartirán muchos camerinos en los próximos meses.

 

El domingo Enric Montefusco centraba todas nuestras energías y nos acercamos al parque a primera hora de la tarde. Hubiéramos querido disfrutar de algún concierto más, pero nuestro final de fiesta fueron Rufus T. Firefly que sustituían en el último momento a Egon Soda (que tuvieron que suspender por enfermedad). Están en su mejor año, su Magnolia recibió las mejores críticas y en directo no paran de arrasar por donde pasan. Ganan en directo cuando se liberan de los corsés del disco y se desatan. The New Raemon & McEnroe quizás no son la apuesta más clara para un “festival de verano” pero la enorme clase que atesora este proyecto conjunto rescató la atención de toda esa grada repleta de familias con niños.

Y si hubo un momento especial fue el protagonizado por el que fuera cantante de los míticos Standstill. Ya pudimos disfrutar de un primer directo en febrero en el Teatro Lara y da la sensación de que lo que Enric quería conseguir con Meridiana está siendo un auténtico éxito. A cada concierto se nota la comunión con el público, la emoción compartida y la fiesta, que tanto la banda como su público, celebran para sacar los demonios fuera.

 

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