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NACHO VEGAS – Violética

Coherencia, talento y compromiso

El fantástico séptimo disco en solitario de Nacho Vegas no hace si no sumar un buen puñado de canciones a un repertorio que hace tiempo es inigualable en el panorama nacional. Violética es mucho más variado de lo que parece si cometes el error de quedarte en las apariencias. Algunas veces se acerca a la canción de cantautor indie; otras más a la canción política; a las canciones que se cantaban durante la Guerra Civil, como la dedicada a la figura de Aida Lafuente (Aida) o El corazón helado; o incluso hay un acercamiento a la canción latina con Todos contra el cielo, donde Nacho dice que “va ganando el mal” (sólo hay que mirar un poco alrededor para estar de acuerdo con el).

Violética cuenta con una nómina de colaboradores espectacular, como la dulce María Rodés en Todo y nada o en la preciosa canción de amor Ser árbol, con emocionantes coros y versos que recuerdan a Jeanette. O la de Christina Rosenvinge en la algo más que una versión de Violeta Parra, Maldito del alto cielo, que acerca a la mitiquérrima chilena, a la P.J. Harvey del Let England Shake (una versión que reivindica totalmente que se sigan haciendo y desde ya, una de las canciones más emocionantes del año); Cristina Martínez (El columpio asesino) en La última atrocidad, una de las más ligeras del disco, pero aún así certera historia de confrontación amorosa.

Nacho Vegas se encuentra a gusto hablando de la gente que más conoce, la de su entorno, la de sus ciudades (Madrid y Asturias), donde él es uno más. Escribir de lo popular y de sus amigos le resulta natural y brilla contando historias de rebelión como en Desborde, la gota que hace falta para que se desborde el vaso, la revolución popular que se llevará todo por delante.

Por supuesto no faltan letras sobre el desamor o más bien el fin del amor como en Las palabras mágicas y también se atreve con la defensa de la naturaleza en A ver la ballena, donde se ven las orejas al lobo a sus compinches de León Benavente y dónde es implacable con la estupidez de la jauría humana.

Crímenes cantados está en la mejor estela de canciones narradas de Nacho, con historia que deja la sangre helada (Canción para Isabel o Que te vaya bién Miss Carrusel). Cuenta la terrible historia, entre otras que ocurren en los CIE, de Samba Martine (también llevada a las tablas por Juan Diego Botto en Un trozo invisible de este mundo) y de la que todos somos finalmente responsables, algunos más que otros (“mientras haya un CIE abierto habrá un gobierno criminal”).

También destacan Ideología, que cuenta cómo es imposible escapar de la política y de las órdenes, más o menos sutiles pero omnipresentes, que dicen a la gente qué debe pensar, cómo y cuándo y que desgraciadamente nos tragamos con facilidad sin saber quién manda realmente. Y Tengo algo que decirle, dirigida a un genérico delegado del gobierno que permite y “dice estar tan orgulloso de ello” de cometer atentados contra el pueblo.

El cancionero de Vegas es ya patrimonio nacional y os recomendamos totalmente cualquier posibilidad que tengáis de acercaros a un concierto suyo, más incluso si le acompaña el Coru Internacional Antifascista Al Altu La Lleva que brillará por ejemplo en (Pasamos) el Negrón, Aida o Bajo el puente de L´Ará.

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