Cine·Críticas de Películas

Crítica de ‘Una vida a lo grande’ de Alexander Payne

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¿No será mejor que el ser humano se extinga?

La especie humana aterrada por su posible final encuentra una sorprendente solución. Reducirán su tamaño hasta medir unos 10 centímetros y así generar menos desechos y necesitar pocos recursos. Aunque finalmente lo que se busque sea todo lo contrario, riqueza. El capitalismo nunca pierde.

No tenemos una relación muy buena con Alexander Payne aunque sabemos que gran parte de la crítica ha alabado casi toda su filmografía. Desde Election a Los Descendientes, ha recibido opiniones casi unánimemente positivas. Tampoco es que se prodigue demasiado, 6 películas en casi 20 años de carrera para uno de los principales protagonistas del indie americano de los últimos años.

Con Una vida a lo grande buscábamos que nos sorprendiera y desgraciadamente no lo ha hecho. La película tiene la personalidad de Payne y es, como en otras películas, un drama en tono amable y con toques de humor. El problema en esta ocasión es que ese fino humor, lleno de ironía y acidez, se ha quedado corto, lo que hace que pierda su capacidad de molestar y remover conciencias. Y eso que además lo intenta más que otras veces, porque Una vida a lo grande es una clara defensa de la naturaleza y hay muchos planos dedicados a su observación y deleite criticando el destrozo que se hace del planeta y como buscamos una salida hacia adelante en lugar de recapacitar y hacer verdaderos cambios.

Los mejores momentos de la película son los protagonizados por Christoph Waltz y su pragmático hedonismo y Hong Chau que logra la sonrisa en el espectador en varias ocasiones. En cambio Matt Damon está como siempre correcto pero demasiado plano, sin gancho.

El final es amargo y deja una pregunta en el aire. ¿No será mejor que los humanos se extingan y el Planeta se regenere?

 

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