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Análisis de la 7ª Temporada de ‘The Walking Dead’

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Foto de http://www.thewalkingdead.com/

Hace pocas horas que terminó la 7ª Temporada de The Walking Dead y aunque parezca mentira, ya han pasado 7 años y casi 100 capítulos -el primero de la octava lo será- de su primera emisión en televisión.

Las primeras sensaciones que nos ha dejado, tanto la temporada, como su último capítulo, es que ha tenido un ritmo irregular, como a trompicones, o incluso de ir de más a menos. Empezó por todo lo alto, con una de las escenas más tensas que se recuerdan en la ficción televisiva de los últimos años y a partir de entonces sólo en determinados momentos se ha conseguido el interés del espectador, no obstante las audiencias han ido bajando semana tras semana.

Después de la macabra escena de presentación de Negan, en seguida se desperdigó el grupo. Por un lado los residentes de Hilltop, donde Maggie ira adquiriendo afortunadamente poco a poco galones. Por otro lado los que se quedan en Alexandria y Carol y Morgan en búsqueda espiritual -en una perpetua lucha contra ellos mismos- y que encuentran otro núcleo de población (El Reino), de nuevo aparentemente idílico, regentado por Ezekiel y su peculiar mascota, Shiva.

Las visitas del personaje interpretado por Jeffrey Dean Morgan, se sucederán junto con amenazas y asesinatos más o menos brutales y dolorosos. Mientras las torturas para someter a Daryl y hacerle uno de los suyos parecen no hacer mella -finalmente consigue escapar aunque es rápidamente sustituido por Eugene que parece que se adapta enseguida-, Tara encuentra otro pueblo escondido habitado sólo por mujeres. También responsabilidad de Los Salvadores tras matar a todos sus hombres.

La temporada es repetitiva en varios momentos. Por ejemplo con el intento de asesinato de Negan, intentando acabar con él Carl, Rosita o Shasha, sin que además luego tome éste las represalias que se podían esperar, aunque si se produzcan daños colaterales. Esto se convierte en el principal fallo de la temporada. La perdida del interés en el malo de turno, que muestra debilidades y el que parecía un ser infalible y despiadado empieza a cometer errores, dejando a gente acercarse como Dwight Eugene, que están entre Los Salvadores con ganas de venganza y con posibilidades de éxito si no les importa caer en el intento.

Se descubren más núcleos de población, como uno en una especie de basurero o desguace -decisivos en el final de temporada y seguro que con recorrido en la siguiente-, lo que hace que Rick empiece a ver la luz. Sólo la unión de todos los oprimidos les hará conseguir la libertad, aunque la pelea será brutal y dejará muchas víctimas.

El amago de batalla final se ha quedado un poco a medias. A Negan se le puede sacar todavía bastante provecho y no podía morir, pero como climax deja un poco frio. Quién sabe si se resolverá en los primeros capítulos o habrá que esperar hasta el final de la octava entrega para el combate final.

Las ensoñaciones de Sasha sobre Abraham y su relación, conocedora ya de su destino, fueron muy emocionantes y mantenían la tensión con un montaje paralelo muy acertado. Aunque si hubiera que ponerle alguna pega sería que la pareja nunca fue totalmente creíble, pareciendo algo forzada, seguramente por la falta de protagonismo para explicar su amor.

Los creadores de la serie han declarado en varias ocasiones que tienen una gran idea para la temporada 10 y que tienen la intención de seguir después un par más. Habrá que ver si la audiencia sigue siendo fiel tanto tiempo a Rick y compañía.

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