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Crónica FIB 2017 – Jueves 13 julio

Nuestro 13 FIB. El jueves llegamos por los pelos a escuchar algo de Sunflower Bean. Muy buena pinta la del trío neoyorquino, pero llegamos demasiado tarde como para dar una opinión completa. Lo apuntamos para la próxima. Qué mejor manera de empezar que con Belako – que extrañamente se nos estaban resistiendo en varios festivales (dejamos para otra ocasión a los Twin Peaks con los que coincidían), y poder comprobar cómo suenan las canciones nuevas que preparan los de Vizcaya para publicar en septiembre Render me numb, trivial violence. Melvin Benn, director del festival, los mencionaba en la rueda de prensa balance como uno de los conciertos de esta edición y estamos muy de acuerdo con él. Lo tienen todo para ocupar puestos de prestigio en festivales de media Europa. Uno de los momentos del festival llegaría poco después al poder quitarnos la espinita de Ride. No es – o no era – el FIB muy dado a sonidos rockeros, o como en este caso shoegazing, así que fue una grata sorpresa su contratación, más si cabe si Andy Bell y los suyos han vuelto a publicar después de más de 20 años. Sin duda fue otro de los conciertos de esta edición, intensos, musicalmente mejores que muchos compañeros de cartel y demostrando que no es una reunión más.

Llegaba otro de los momentos favoritos de los que amamos los festivales, descubrir nuevas bandas de las que controlamos menos su música y comprobar como suenan en directo grupos que sólo hemos oído enlatados. Siguiendo con la sorpresa de un jueves que tuvo parte de lo mejor de los cuatro días fuimos ver a Kaleo y su mezcla de rock, soul y folk completando un inicio de festival perfecto. Encandiló al público, ya más numeroso del escenario Visa, con su vozarrón, su buen hacer con la guitarra y dando la noticia de una mini gira por nuestro país. Stormzy era el momento hip-hop de la noche y aunque no es nuestro estilo (a fuerza de empeñarse el FIB va a terminar consiguiendo que nos acerquemos al rap después de ver varios años seguidos a grandes como Dizzee Rascal, Skepta y sobre todo el Kendrick Lamar) reconocemos que sólo con un disco publicado su energía y su comunicación con el público hicieron que – aunque de lejos – disfrutáramos del show. The Courteeners era nuestra opción para compaginar con un cabeza de cartel del que se nos podía hacer larga su hora y media encima del escenario Las Palmas y parece que no fuimos los únicos. Sonaron correctos, aunque sin alardes.

Era una obligación pasarse por el escenario principal para escuchar a The Weeknd, que no es el tipo de artista que nos gusta más ver ocupar las letras grandes en Benicàssim, pero también es cierto que sería imposible ver artistas de tanto caché si no es porque acuden a la llamada de festivales. Es un artista de talla mundial, pero parece más centrado en atraer público británico. Está claro que tiene una preciosa voz, la banda que le acompaña es más que solvente y el espectáculo en general es elegante, no muy dado al exceso, pero nos resultó algo frío. No queríamos perdernos a Viva Suecia, que ya está ocupando los horarios que se merecen, abandonando el abrir el día, aunque tengan que seguir luchando por público nada más y nada menos que con The Jesus and Mary Chain, otros que han vuelto a publicar después de 20 años. Nos repartimos entre esos dos escenarios. El R3 FIB Club, que el año pasado tuvo algún que otro lleno (como el de su padrino Neuman), en este con los murcianos fue de los que más público congregó y se veía más de un guiri bastante atento. Los escoceses tenían menos público del esperado, a pesar que Damage and Joy es un disco más que aceptable. La oscuridad y atmósfera de los hermanos Reid no consiguió envolvernos como en otras ocasiones, no tuvieron su mejor noche. Lo que debió influir en que el grueso de fibers se decantara por Bonobo y su sesión en la explanada principal.

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Crónica FIB 2017 – Sábado 15 julio

Crónica FIB 2017 – Domingo 16 julio

 

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