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Nuestra opinión de la 6 ª y última temporada de Girls

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Y Lena le puso un final a sus “Chicas”

Ya os hemos dado en otras ocasiones nuestra opinión de Girls, de otras temporadas o de la serie en general. Pero ahora que ha terminado es buen momento para recapitular. Después de los vaivenes de interés que hemos experimentado con Hannah y su grupo de amigas (y algún que otro amigo), la última temporada parecía crucial para determinar su alcance en un hipotético listado de mejores series de los últimos años.

Esta 6ª temporada comenzaba con ella de viaje para hacer un reportaje sobre unos cursos de surf. De nuevo las escenas corales han sido pocas – por la dificultad de cuadrar las agendas de unos actores con cada vez más proyectos personales – en lo que supondrá un momento clave en su historia personal. Mientras tanto, Adam y Jessa tenían sus idas y venidas. El acercamiento esperado de él con Hannah termina sucediendo, pero afortunadamente no como un típico final de serie romántica. Lena lo hace resultar creíble tras ese amago de película o cortometraje que el personaje interpretado por Adam Driver hace sobre su propia relación y que es un precioso reconocimiento de su historia de amor. Confunden sus sentimientos, se equivocan, pero ahora al menos, se dan cuenta a tiempo. La escena en la que sentados en una mesa de una cafetería – tras un gran episodio en el que parece que todo es posible como pareja – se dan cuenta del destino de su relación, es una despedida preciosa.

El episodio 3 American Bitch tiene poco que ver con el resto de las tramas de la temporada. Hannah acude al apartamento de un famoso escritor acusado de acoso sexual en lo que supone uno de los momentos más atinados de toda la serie en su defensa feminista (y no son pocos), sin tópicos y resultando pedagógicamente radical.

El final que se daba a la amistad de las cuatro amigas era también muy esperado y nuevamente Dunham vuelve a sorprender a muchos rompiendo el grupo. Han sido amigas, por momentos íntimas, pero eso no quiere decir que lo sean para siempre, ni que todas lleguen en el mismo momento al mismo sitio (quién sabe si sus caminos se volverán a cruzar). Shoshanna es la encargada de dar un disgusto a todos los fans con una declaración hiriente con todas encerradas en un baño.

Se ha permitido dar un final a todos los personajes, pero afortunadamente Lena da otra vez en el clavo, y huye del habitual final cerrado y feliz. Elijah y Ray sí que tienen su final “feliz” (incluso un poco forzado). Dos de los personajes más sensatos en los que se nota el cariño de su creadora repartiéndose triunfar profesional y sentimentalmente y lo que es mejor, Ray lo consigue alejado de MarnieShoshanna (relaciones tóxicas para todos los implicados). Precisamente Shoshanna también tiene su propio final con una nueva vida de aparente lujo, consiguiendo la superficialidad que en ocasiones pareció buscar. No como Marnie y Desi (finalmente ganadores de la pareja más insoportable de Girls) que se separan y siguen pareciendo estar a la deriva.

Tengo que reconocer que hubo un momento en el que casi desconecto de la serie cuando prácticamente todos los personajes eran odiosos. Aunque siempre tuve la duda de si eran así o quería que lo parecieran. Pero Lena se reservó para su propio personaje una madurez que parecía muy complicada. Y lo hacía optando por el camino más difícil quedándose embarazada y que ello no implicara una maternidad como momento catártico, ni la salida fácil para una serie que hace del feminismo su bandera, reivindicando el aborto. Aunque el capítulo final juega con esto, haciendo dudar, el éxito recae en que sigue siendo ella misma, neurótica, excéntrica e insegura y a la vez alcanzando un punto de sensatez a los que el resto de personajes parece que no llegan.

Una serie que tuvo momentos brillantes y que supo poner fin en el momento adecuado y terminar con talento, sensibilidad y siendo certera en el análisis del comportamiento humano. Guardaré cariño a Girls, una serie que no deja indiferente, pasando del humor, la nostalgia o el sentimentalismo con la facilidad propia de las buenas ficciones televisivas.

 

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