Cine·Críticas de Películas

Crítica de ‘Train to Busan’ de Yeon Sang-ho

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Hay vida más allá de The Walking dead

Cuando parecía que el cine de zombies ya no daba más de sí, sobre todo desde que el “infectado” se ha apoderado de la ficción televisiva con Walking Dead, Fear the walking dead o In the flesh, llega desde Corea una refrescante versión del muerto viviente.

Y lo hace cumpliendo la mayor parte de las leyes del género. Ambiente claustrofóbico, con la acción prácticamente concentrada dentro de un tren; conocimiento justo de los personajes para empatizar con ellos, padre e hija, mujer embarazada y marido, equipo de beísbol y novieta de uno de ellos…; un malvado a quien odiar, muy malvado diría yo y por supuesto no un zombie; y un trasfondo político, de crítica a la sociedad capitalista, con cada vagón como metáfora de una clase social.

Si algo se le puede echar en cara a Yeon Sang-ho es que remarca algunas situaciones dramáticas con un empleo de la música excesivo, aunque no termina de caer del todo en el melodrama en un final bastante sutil con un juego visual en sombras muy acertado.

El cineasta coreano aporta además una pequeña dosis de originalidad. Los “monstruos” son de los que corren (¡y cómo lo hacen!) retorciéndose además de un modo muy desagradable. Y los efectos especiales están bastante conseguidos -por ejemplo con los zombies cayendo desde un helicóptero, levantándose y saliendo en estampida- sin apoderarse de la trama.

Los elogios que podemos hacer a la película podrían resultar excesivos, si fuera más habitual que en el cine de terror los directores o guionistas tomaran algo más en serio un género, en el que muchas veces parece que vale todo. Se puede entretener controlando el ritmo, respetando al espectador y en definitiva haciendo una buena película. Train to Busan es, desde su estreno, una película que se mantendrá en la memoria de los espectadores y se convertirá en cinta de culto.

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