Crónicas de Conciertos y Festivales·Música

Crónica del concierto de Sidonie en el Ochoymedio. Madrid, 16 diciembre 2016

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¡Y van 30! 30 veces que hemos visto, a lo largo de toda su carrera, como Sidonie consiguen hacer felices a quienes asisten a sus conciertos. Algo que caracteriza al trío es que hacen salir al público con una sonrisa. Con diversos compinches según la gira que toque, esta vez les acompañan sobre las tablas Edu Martínez (que sobrevive de Sierra y Canadá) y Victor Valiente (Standstill, ¡Ay, cuánto os echamos de menos! y Mi Capitán). Y da igual que sea fin de gira, un festival (con repertorio reducido), principio de gira (sin que nadie se sepa la nuevas canciones) o incluso set acústicos o presentaciones para medios. Su profesionalidad (entiéndase en el mejor de los sentidos posibles) y su simpatía son contagiosos.

Con El Peor Grupo del Mundo iniciaron hace pocos meses su gira más reciente (no me gusta decir la última, no sea que de mal fario) y ahora hacían parada dos noches consecutivas en Madrid (donde siempre son bien recibidos) en el Ochoymedio – Sala But. Su vuelta al pop del Costa Azul (2007) les ha hecho dar un paso más en llenar salas de todo el país y serán este verano uno de los principales reclamos de varios de los festivales patrios.

Después que el dj del Ochoymedio nos introdujera en las brumas del pop más oscuro con The Cure, Echo & the Bunnymen, Morrisey y compañía, la sintonía que sonó para recibir en el escenario a Axel, Jes y Marc era el Loser de Beck. Y no podían haber elegido mejor canción para acompañar al peor grupo del mundo. Toda la banda alrededor de Axel y su batería, mientras marcaba el ritmo con una pandereta y arrancaban con Os queremos, canción perfecta para comenzar o terminar un concierto. Y saltaba a la vista que el público que abarrotaba la sala era de los de etiqueta negra, nada de fans de nuevo cuño. Íbamos a cantar todos de principio a fin.

También nos dimos cuenta que la sala elegida (por mucho que fueran dos noches seguidas) era pequeña para Sidonie y no sólo eso, sino que estaba demasiado llena. Cuando la gente que está en la parte del final no puede estar medianamente a gusto, algo falla. De hecho los que tuvimos la mala fortuna de llegar por los pelos al inicio nos fue prácticamente imposible encontrar el sitio cómodo, aunque retirado, con el que nos hubiéramos conformado (principal motivo por el que tampoco conseguimos una foto decente con la que acompañar esta crónica). Podríamos haber llegado los últimos e intentar ponernos los primeros (que sabéis que los hay), pero no es nuestro estilo.

Nuestro baile del viernes, Costa azul y Sierra y Canadá antes de que Marc salude y presente a la banda. A continuación Fascinado, Yo soy la crema y Atragantarnos y ya parecía claro que el concierto iba a repartirse entre su repertorio en castellano (echamos en falta algún recuerdo a la época heróica y el sitar de Jes). Ros se quedaba sólo en el escenario con su acústica y unas velas para Los coches aún no vuelan y después Por ti de El Incendio (del que ya hace 7 años ¡cómo pasa el tiempo!). Para No se dibujar un perro un miembro del equipo del grupo subió a un taburete para ir mostrando y dejando caer carteles con su letra a modo del Dylan de Subterranean homesick blues (que el grupo había versionado en alguna ocasión) y además Marc iba con armónica, así que las referencias estaban claras.

Con El peor grupo del mundo, en cambio, nos acordamos de otro de los grandes. Era comenzar a sonar la guitarra y pensar en los Smiths y el grandérrimo Mozz. Con En mi garganta veíamos otro de sus clásicos, Axel (en una canción que había confesado como favorita suya de El Incendio) subido en su taburete haciendo equilibrios y solo de los teclados de Edu. Fundido a negro antes de preguntar si queríamos algo de ruocanrol y empezar a sacudir cabezas con El Bosque y seguir con Un día más en la vida y terminar la parte principal del show con el single del último disco, Carreteras infinitas.

Para los bises nos tenían reservadas tres canciones más. Un día de mierda, con Marc paseándose a hombros por la sala mientras cantaba con el público y daba algún que otro beso; El incendio y Estáis aquí para terminar la noche, con guiño a Queen y Radio Gaga incluido. Sonó Me colé en una fiesta (uno de los primeros éxitos de Mecano, donde Nacho Cano cuenta como intenta alternar en una fiesta de cumpleaños, al parecer de Alaska) mientras los Sidonie cantaban, bailaban y se despedían de Madrid. Y nosotros salimos del local, sonriendo, por 30º vez.

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