Cine · Críticas de Películas

Crítica de ‘Lazzaro Felice’ de Alice Rohrwacher

¿El hombre es un lobo para el hombre?

Estamos ante una de las películas del año, no hay duda (Mejor Guión en Cannes y una de las favoritas en los Premios del Cine Europeo), aunque inexplicablemente ha generado también algo de polémica. Lo que le achaca parte de la crítica es ser demasiado deudora de los grandes cineastas en los que se inspira y desde luego es fácil ver ecos de Pasolini, Fellini o Luis Buñuel. O también de enmascarar con demasiado artificio una realidad dolorosa, con lo que así pierde fuerza su crítica social. Para nosotros nada más lejos de la realidad. Las referencias que se intuyen están bien integradas en la historia, sirven para el desarrollo de la trama y podríamos además preguntarnos que opinaría un espectador que no conociese a estos maestros, al ver la película, ¿Le resultaría impostada o una obra maestra?

La película en su totalidad es tratada como un misterioso cuento que empieza contando la vida de unos campesinos, que más bien son esclavos y la de uno en particular, el joven Lazzaro, al que todos toman el pelo y tratan con desprecio, simplemente por no tener maldad. La mirada de Adriano Tardiolo, su protagonista, se queda clavada en el corazón bastante tiempo.

A mitad del guión una fábula divide la película y pone al grupo de labriegos y a Lazzaro ante una nueva realidad. El tiempo ha pasado pero la verdad es que sólo han cambiado las apariencias, los antiguos campesinos, casi feudales, ahora se ven avocados a los márgenes de la sociedad y a la pequeña delincuencia.

[Alerta spoiler] la historia en la que la prometedora Alice Rohrwacher se inspira, de un Lázaro resucitado, tras una vida enfermo de lepra y en la indigencia y que tras su muerte asciende al cielo en contraposición del viaje al infierno de un rico en vida, es vista desde un punto de vista tan negro y pesimista que nos pone ante el abismo de la naturaleza humana. Aquí al final el pobre resucita igual de pobre y sus propios “compañeros de penurias” son los que acaban con el, mientras la vida del poderoso sigue su curso [fin spoiler].

Su guión humanista, su denuncia social acidísima, sus grandes interpretaciones (algunas de ellas de actores no profesionales) y el riesgo en el guión y en la forma de contar una historia no apta para el gran público, la convierte para nosotros de una de las películas del año y merecedora de instalarse en nuestros corazones cinéfilos.

 

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