Crónicas de Conciertos y Festivales·Música

Crónica del concierto de Vetusta Morla en la Caja Mágica. Madrid, 23 junio 2018

Talento a lo grande

Esta claro que el concierto de Vetusta Morla del pasado 23 de junio en la explanada de la Caja Mágica de Madrid ha estado marcado por sus dimensiones. Cuando se consigue reunir a 38.000 personas es inevitable correr riesgos y no poder controlarlo todo. Muchas veces depende de cómo te sepas mover en un evento multitudinario para que las incomodidades que esto conlleva te afecten más o menos, porque estar 100% cómodo no es posible.

En nuestro caso accedimos pronto al recinto, pudimos situarnos en un lugar bastante aceptable para ver y escuchar el concierto, y no tuvimos que esperar mucho para comprar tickets ni bebida. Sin embargo nuestro problema surgió en la zona de comida, donde se suponía que había comida vegetariana y vegana y en realidad no la había. La posibilidad vegetariana se reducía a porción de pizza de queso o bocadillo de lechuga y espárragos. No es que esté mal que no haya variedad, es que si dices que la va a haber – y no dejas pasar comida – no hay derecho a encontrarte que no puedes comer en varias horas. Y la salida, porque prácticamente todos salíamos al mismo tiempo (no como en los festivales que suele ser más escalonado) provocando cierto problema de seguridad por embotellamiento antes del paseo principal y un transporte insuficiente provocando grandes esperas para que la gente pudiera volver a su casa (o donde quisiera).

Está claro que la gente que te ha seguido durante años y años no va a estar tan cómoda en un evento de estas dimensiones como en una sala o recinto más abarcable, es algo comprensible. La banda se ha ganado el derecho a alcanzar límites que desde la independencia sólo Héroes del Silencio ha conseguido. De hecho, ¿cuál es el límite de Vetusta?. Seguramente continuar su expansión por el extranjero y su propia ambición.

Jacobo Serra fue el protagonista del entrante para sus amigos de Tres Cantos haciendo un precioso concierto al que, solo un volumen algo bajo, restó algo de pegada. Mucha clase la del autor de Fuego Artificial.

Pucho, Guille, Juanma, El Indio, Álvaro y Jorge salieron al escenario a comérselo y lo consiguieron. Atentos a casi todos los detalles, no faltaron los mensajes en contra del acoso, los comentarios agradeciendo a todos los que les han ayudado a llegar hasta allí, las proclamas políticas y sociales – feministas, contra los desahucios… – tan acertadas como políticamente incorrectas en muchos casos (muchos prefieren no mojarse tanto). En fin, que si una banda quiere cuidarlo todo, ellos están entre los que lo intentan con todas sus fuerzas.

Lo primero que vimos en las pantallas mientras salía el grupo fueron unos planos del público, a los que la banda quería agradecer su apoyo arrancando con Mismo sitio, distinto lugar, Deséame suerte, El discurso del Rey antes de un rápido saludo de Pucho (que ha ganado con la experiencia mucho en expresión corporal sobre las tablas) y Palmeras en La Mancha, toda una declaración de intenciones para presentar su cuarto disco (crítica de Mismo Sitio, Distinto Lugar). Las imágenes proyectadas y su realización son otro de los detalles que dejan ver su crecimiento y el mimo por los detalles. Una más que correcta mezcla de imágenes de directo, videoclips, “videoselfies” y collages con una calidad nada frecuente en nuestra escena.

El talento de la banda se proyecta también en la forma en que encaran cada canción. Nada de acomodarse a sonar técnicamente perfectos sin más. El repertorio tiene sus propios y diferentes arreglos que hacen que la experiencia sea única en cada concierto y suficientemente alejada del disco para no aburrir. Tienen un sonido impecable y un espíritu valiente que les hace arriesgar (muy acertadamente según nuestro criterio) dejando clásicos en la recámara. Golpe maestro sonó tras un brindis ofrecido por la banda y compartido por todos los que estábamos en la explanada y antes de La mosca en tu pared y Pirómanos, del anterior La Deriva.

El ritmo era frenético y desarmaron al personal encadenando Maldita dulzuraCuarteles de invierno Copenhague, uno de los clásicos que mejor aguantan con el paso del tiempo. Fuego, Guerra civil, La vieja escuela, 23 de junio, Al respirar, Punto sin retorno La Deriva tuneada para la ocasión, donde la piedra que lanza la letra pasa del centro del estanque al Manzanares. Continuaron con Mapas mientras Pucho volaba por el pasillo de seguridad central demostrando que sigue cantando bien mientras corre y salta, Sálvese quien pueda, dejando cantar al público (también aciertan no repitiendo este gesto cómplice que en muchos casos resulta cansino con algunos grupos por exceso), Valiente, que sigue siendo de las más coreadas, Te lo digo a ti con la participación de David Broncano, Fiesta mayor y un breve descanso para los bises.

No hay muchos grupos con capacidad para hacer un setlist así. Ni un final como el que interpretaron al volver con Consejo de sabios, El hombre del saco, con uno de esos finales electrónicos ya marca de la casa y que personalmente me gustaría fueran parte del camino que tomaran en el futuro y Los días raros para entonar en familia – de casi 40.000 almas, pero familia – unos coros y despedirnos hasta una próxima ocasión. Nosotros esperamos que sigan creciendo, pero también poderles ver más de cerca alguna vez. Conociéndoles seguro que habrá alguna oportunidad.

 

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