Cine·Críticas de Películas

Crítica de ‘Maravillosa familia de Tokio’ de Yoji Yamada

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Comedia más agridulce de lo esperado

Una comedia suele funcionar peor, cuanto más lejano es el país o cultura del que proviene. Ya sea por la cultura desconocida, porque las bromas sobre la actualidad se puedan no entender o simplemente por prejuicios. Nada más empezar Maravillosa familia de Tokio hay una frase que es un buen ejemplo de esto. Un personaje le comenta a otro lo difícil que es ahora que tres generaciones vivan juntas, lamentándose de ello. Una utopía en buena parte de Europa ahora mismo, todavía parece que no lo es tanto en Japón.

Yamada ha reunido al reparto con el que ya hizo el remake del peliculón Cuentos de Tokio, Una familia de Tokio, para homenajear a su director Yasujiro Ozu. Y lo ha vuelto a hacer para continuar con el homenaje, pero ahora a partir de una historia propia. La misma familia se reune para tratar el asunto del regalo que la abuela ha pedido para su cumpleaños. ¡Quiere el divorcio!

La película tiene momentos de comedia clásica, de las de Lubitsch Capra. Son palabras mayores pero hay varios ejemplos, como la declaración de amor, con despiste incluido que hace el hermano menor de la familia. Tierna, con sentido del humor y emocionante. Pero desgraciadamente no toda es así y hay momentos nada elegantes -como el tufo a machismo y el mensaje de protección de la familia algo anticuado, que se filtra por todo el guión-, y que la hace resultar irregular.

Se mezclan varios géneros clásicos de humor en el cine. Desde el slapstick, el enredo, el chiste o el absurdo. Y lo hace con elegancia, manejando muchos personajes en una misma estancia -casi siempre un espacio cerrado como un diminuto bar o la casa familiar-  e incluso niños y perro (lo que no hubiera gustado nada al maestro Hitchcock) y teniendo un buen ritmo.

Pero hay un punto amargo que no termino de aplaudirle a Yoji Yamada. El personaje del padre de familia resulta demasiado antipático, diría incluso que desagradable, haciendo que más que un final feliz al uso, estemos deseando un final alternativo.

 

 

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