Cine·Críticas de Películas

El verano de Sangaile – Alanté Kavaïté

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Una joven (Sangaile) acude a una exhibición de acrobacias aéreas durante el verano que pasa en la casa de vacaciones de sus padres y allí conoce a Austen, una chica muy diferente a ella. Es alegre, despreocupada y valiente y le cambiará la vida.

Premiada en Sundance a la mejor dirección, es una película con demasiados tics de cine independiente, aunque nunca llega a resultar repelente como en otros casos en los que toda la película parece diseñada para triunfar en un festival.

El personaje principal tiene un problema de identidad, que al principio parece ser “sólamente” el de una adolescente rebelde, pero poco a poco vamos descubriendo la complejidad de su caso. Con una madre excesivamente controladora, marginada socialmente y con dificultad para decidir su futuro (quiere ser piloto de avión pero tiene miedo a las alturas y ni siquiera se atreve a subir en uno), el guión plantea una vuelta más cuando ves como se automutila haciéndose cortes en los brazos.

Pero si algo es importante en el guión es la relación de amistad y amor entre las dos chicas en un entorno de pocos escenarios pero perfectamente elegidos (la casa de campo, el aeródromo, la casa de Austen, el lago rodeado de fábricas…). La puesta en escena es sin duda lo mejor de la película.

Austen abre los ojos a Sangaile a otro mundo en el que ser ella misma, sin restricciones. Pero la relación no es totalmente recíproca (pocas veces lo es, por mucho que el cine se empeñe en hacernos creer lo contrario). El amor no parece correspondido, Sangaile sólo ve en ella una puerta a la libertad (el demoledor final así nos lo enseña), alguien que la entienda y en seguida se abre a ella contándole sus secretos. En cambio Austen si parece sentir algo por su compleja nueva amiga.

El principal problema de la relación es que se cargan demasiado las tintas en la fascinación de Austen por Sangaile, poniéndole demasiado énfasis, remarcándolo con una música (Jean-Benoît Dunckel componente de Air) demasiado presente y una poética puesta en escena que resulta excesiva.

La frialdad de la protagonista impide además tener demasiada empatía con ella, aunque aumenta el enigma de su personalidad que parece ocultar algún trauma del pasado.

Película pequeña, pero con encanto, para hablar sobre el difícil paso a la edad adulta y los primeros amores de verano.

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