Cine · Críticas de Películas

Remember – Atom Egoyan

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La acción comienza en una residencia. Una mujer acaba de morir y en su funeral, su marido (Christopher Plummer) planifica con otro compañero (Martin Landau) una venganza.

Ambos son supervivientes del holocausto y van a buscar al asesino de sus familias, refugiado desde hace décadas con una identidad falsa, en Estados Unidos.

El personaje de Landau, postrado en una silla de ruedas, se sirve del de Plummer antes que sus problemas de salud (tiene principios de Alzheimer) y el paso del tiempo, frustren sus planes.

Comienza entonces una búsqueda por todo el país para encontrar al verdugo entre sus posibles identidades.

El planteamiento es el de un thriller con múltiples derivaciones propias de la personal obra de Atom Egoyan.

Pero desgraciadamente nada que ver con Exótica, El Dulce Porvenir o Ararat (su última gran película). Resulta rocambolesca, algunas situaciones poco creíbles y otras predecibles.

El guión tiene cierto parecido con Un Lugar Donde Quedarse de Paolo Sorrentino aunque al menos el personaje principal aquí no es un esperpento. Se tocan muchos puntos, desde el resarcimiento de las víctimas, pasando por la reinserción o la justicia universal; La memoria, el peso del pasado o incluso la familia, pero desde un punto de vista demasiado simple y alejado de la complejidad habitual del director de origen armenio.

Eso si, hay algo que hace que merezca la pena ver la película. El extraordinario trabajo de su principal protagonista, Christopher Plummer, lleno de sensibilidad y matices. Su indefensión en los momentos en que resulta más confundido y su vuelta a la realidad al leer una carta que le recuerda su pasado (y su destino) están presentes sólo con mirar sus ojos.

El desenlace tampoco es de lo mejor. Una vez que has creído que una persona en su estado puede hacer esa búsqueda y llegar tan lejos, hay una nueva vuelta de tuerca que no ayuda para salir del cine pensando que Egoyan ha recuperado el pulso.