Discos y Libros·Música

Nuevos discos de Wolfmother y Mucho

mucho wolfmother

MuchoPidiendo a las puertas del infierno

Producido por Ricky Falkner, Santos y Fluren y el propio Martí Perarnau, es el tercer disco de la banda toledana tras Mucho y El Apocalipsis según Mucho.

Vuelven más electrónicos, (casi cercanos a gente como Tame Impala), con sintetizadores, distorsiones en la voz (como en el primer single Las Puertas del Infierno) y toques de atención a la situación política y social, sin resultar cargantes (Perro Negro S.L. o Sucumbe el Universo).

Arrancan con un medio tiempo (no es el único del disco), El León de Tres Cabezas compuesta a partir de la letra y con Martí cada vez más cómodo como cantante y compositor.

Los Amantes no Olvidan, grabada según ellos mismos reconocen, y para dar ejemplo, bien entrada la noche y en un ambiente festivo, es de lo más bailable junto con Nuevas Ruinas segundo single y donde Martí clava una vez más el falsete.

Parece que la reciente gira con Zahara les ha sentado estupendamente y nos espera una gira que no habría que perderse. Se están convirtiendo en lo más parecido a una gran banda de rock & roll que podemos tener en nuestro país.

Reunión de Pastores, Ovejas Muertas cierra el disco. Compartida con Egon Soda, misma letra pero distinta música, para un gran hit que las dos bandas pueden utilizar para cerrar sus conciertos por todo lo alto.

Wolfmother – Victorius

Cuarto disco de los australianos con el líder de pelo imposible, Andrew Stockdale, tomando definitivamente las riendas. Un nuevo intento por recuperar esa maquinaria perfecta de su primer disco del que ya han pasado 10 años. Cosmic Egg (2009) y New Crown (2014) resultaban demasiado irregulares y los continuos cambios de formación no ayudaban a repetir éxito.

La cosa no empieza nada mal con The Love that you Give y sobre todo Victorius auténtico pelotazo del disco. Esos riffs, melodías y cambios de ritmo que les hicieron ser la gran esperanza del rock hace una década (cuando se paseaban por nuestro país teloneando a gente como Pearl Jam) aparecen a lo largo de todo el disco.

No les sienta muy bien cuando pisan el freno como en Pretty Peggy, pero si el acelerador y aquí vuelven a recordar, y no es poca cosa, a Black Sabbath, Led Zeppelin o incluso White Stripes.

Cuando se ponen más stoner como en Gipsy Caravan nos da la sensación que todavía hay esperanza.

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