Cine·Críticas de Películas

Crítica de ‘Lucky’ de John Carroll Lynch

david-lynch

Cara a cara con la muerte

El guión empieza con una buena idea de puesta en escena del también actor John Carroll Lynch. Una tortuga (luego sabremos que en realidad es un galápago, según su propietario David Lynch que además se toma muy a pecho su desaparición y de la que cuenta una bonita historia) atraviesa el encuadre, lenta, pero segura de su camino. En seguida el paralelismo con la rutina de Lucky es evidente. Un personaje muy envejecido hace de la sencillez y la rutina, su forma de vida, ni siquiera pone en hora el reloj de su casa, simplemente deja el tiempo pasar.

Algo de café, yoga, un mínimo aseo personal, un paseo, la compra (si se puede llamar así a un cartón de leche y unos cigarrillos) y cerrar el día en un bar de copas (que tiene mucho de la imaginería de lo dirigido por D. Lynch que aquí es un viejo colega con el que se encuentra a diario).

Hay dos momentos clave en la historia, en los que el personaje magníficamente interpretado por Harry Dean Stanton se abre a los demás ante la más mínima posibilidad que se le ofrece. En uno de ellos, ante su camarera habitual que muestra preocupación ante su salud, confiesa su miedo a la muerte y se funden en un tierno abrazo. Y en otro aprovecha el ofrecimiento de su tendera habitual para asistir a un cumpleaños y hasta lanzarse a cantar una ranchera.

Es imposible poder separar a este personaje, del actor que lo encarna (que desgraciadamente murió poco después del rodaje) y que al igual que con todos los actores que acumulan tantos grandes trabajos, al final siempre hay una suma de “las personas” más magnéticas encarnadas por ellos. Harry Dean Stanton trabajó por ejemplo en Twin Peaks (probablemente de ahí su emocionante despedida con el genial director), París Texas o Alien el octavo pasajero y todos esos personajes pasan junto con el propio actor a enfrentarse aquí con la muerte cara a cara.

Si es cierto que puede no quedar claro del todo si el viaje de autodescubrimiento que emprende Lucky a lo largo de la película se reserva únicamente a ese tramo de tiempo. Puede resultar algo acelerado cambiar de ser tan huraño y descreído, a estar aterrorizado por el destino y la soledad y finalmente aceptar con serenidad una muerte próxima.

Pero todo cobra sentido ante un final tan desolador cuando LuckyH. D. Stanton nos miran directamente y nos hacen sentir la serenidad ante el fin del camino. Aceptando los errores en un viaje en el que a veces se desaprovechan las oportunidades, pero en el que hay que exprimir el tiempo de vida restante.

Anuncios