Crónicas de Conciertos y Festivales·Festivales·Música

Crónica Mad Cool Festival 2017

Todo lo ocurrido en la segunda edición del Mad Cool quedará siempre en un segundo plano por la trágica muerte del artista Pedro Aunión durante su actuación del viernes. Sin entrar en las circunstancias que provocaron el terrible accidente, sólo podemos manifestar nuestra profunda tristeza y solidaridad con su familia, compañeros y amigos.

Esta crónica estaba pensada de otra forma, y aunque nos enteramos de lo ocurrido ya de madrugada fuera del festival, no tenemos ganas de recordar demasiados detalles ni escribir más allá de una mera reseña.

La lluvia que ha caído en Madrid estos días casi nos hacía pensar que estábamos en algún festival británico o en el BBK, con el que este año coincidía en fechas. Este mal tiempo influye en la forma en la que se disfruta de un festival, el número de conciertos y la calidad de estos disminuye cuando estás durante mucho rato bajo la lluvia. Otro de los hándicap de este año era la limitada oferta de comida, problema que ya ocurría el año pasado y que no se ha conseguido solucionar. Segundo año sin poder cenar. En cuanto a los cambios de localización de escenarios (que sacaban todos al aire libre), decir que facilitaban moverse entre ellos, aunque cuando coincidían los que estaban enfrentados o más cercanos, se escuchaban ambos. Puede que al estar los escenarios tan juntos los 45.000 asistentes no se han movido mucho y son demasiados para el tamaño del recinto.

El jueves 6 había que llegar sobre las 19:00 para ver a Warpaint, y lo hicimos, aunque nos hubiera gustado llegar al concierto de George Ezra, había que reservar la ropa seca lo máximo posible. El cuarteto de Los Ángeles fue una agradable sorpresa con un sonido sólido, aunque quizás algo monótono. Con varios conciertos de Foals en nuestras piernas y alguno en un futuro próximo optamos por el gran Quique González. La enorme clase y la de su banda (Los Detectives) merecía un mayor reconocimiento del indie más cerrado, que parece que últimamente está consiguiendo. Vidas cruzadas o Charo, que canta junto con la preciosa voz de Carolina de Juan (Nina) de la banda Morgan, fueron grandes momentos para empezar el festival. Foo Fighters son de las pocas bandas de rock que siguen llenando estadios por méritos propios y aquí Dave Grohl y compañía tenían al público a sus pies. Y como el gran frontman que es le saca provecho, con simpatía y guiños cómplices. Su repertorio estuvo basado en los grandes éxitos de sus 8 discos, Everlong para empezar y enseguida Monkey Wrench, Learn to fly o The Pretender. Dominan como pocos las canciones que alternan la calma y la rabia. Y ese puede ser el único pero del concierto del jueves, demasiadas canciones cortadas por el mismo patrón. Esperemos que no tarden otros 6 años en volver.

El viernes 7 de nuevo la lluvia influyó en la toma de decisiones. Nos repartimos entre los americanos Spoon, que sonaron muy eficaces y el divertido punk-ska de Rancid (de esos grupos que puede que no viéramos en un concierto suyo pero que es un gustazo en un festival, mas si rompe con cierta monotonía en el sonido más habitual del festival). Ryan Adams es otro de esos motivos por los que los festivales son necesarios, muchos artistas no vienen de gira si no es por ellos. Mucho nivel el suyo y el de su grupo, líderes actuales de una larga tradición de rock, folk de raíces norteamericanas. El cabeza de cartel era Green Day.  También hicieron como Foo Fighters, un concierto largo (no de festival) y brillaron implicando al público en el show, con coros, sentido del humor y subiendo varias veces a gente de las primeras filas para cantar o tocar con ellos (menudos abrazos se llevaba Billie Joe Armstrong). Green Day son probablemente el grupo de su generación que mejor ha mantenido el tipo y lo demostraron con creces. Después del show de Billie Joe Armstrong y sus compañeros no nos hubiéramos perdido a Slowdive ahora que han vuelto a publicar un disco después de más de 20 años, pero suspendieron al enterarse de la terrible noticia, como también lo hubieran hecho Green Day si lo hubieran sabido antes de subir al escenario, como reconocían en redes sociales poco después.

El sábado nada podía ser igual. Depedro, casi de la familia, era el artista perfecto para reunirse en torno a la música. Por fin está pisando varios festivales y a buen seguro que lo hará ganando nuevo público. Wilco hicieron, una vez más, un concierto “perfecto”. A Jeff Tweedy se le veía encantado mientras cambiaba de guitarra o acompañaba los grandes solos de Nels ClineManic Street Preachers subía al escenario con la ausencia del gran Nicky Wire. Un público demasiado disperso dificultaba disfrutar de sus grandes hits (Tsunami, Your love alones is not enough o If you tolerate this your children will be next). Hicimos una parada rápida para ver de nuevo a Dinosaur Jr. justo para ver la mítica versión de Just like heaven y al parón para el homenaje a PedroKings of Leon eran el último cabeza de cartel pero se notó que no era ni el momento ni el lugar. Para despedirnos del Mad Cool nos acercamos a ver por primera vez a la rapera de origen tamil, M.I.A. Muchísima gente bailando (también lo estaban haciendo ante Foster the People en otro escenario) ante su fuerza y energía que resultaba contagiosa.

 

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