Crónicas de Conciertos y Festivales·Música

Paul McCartney – Estadio Vicente Calderón 2 de Junio de 2016

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Después de 12 años de su última visita, el ex-Beatle regresaba a nuestro país para dar un emocionante concierto en el estadio Vicente Calderón. Uno de los últimos que se darán en el campo del Atlético de Madrid, y aunque no vamos a entrar en el tema futbolero, nos da algo de nostalgia pensar cuantos grandes conciertos y recuerdos desaparecerán con él.

En la gira One On One le han acompañado los mismos músicos que lo llevan haciendo más de quince años. A los teclados Paul Wix Wickens, Rusty Anderson a la guitarra, el bajista y guitarrista Brian Ray y Abe Laboriel Jr. a la batería, acaparando protagonismo cada vez que le enfocaban las cámaras. Estaba claro, por la parte de la gira ya cumplida, que iba a ser el más amplio recorrido por las diversas etapas de su trayectoria. Abandonando prejuicios anteriores sobre su época Beatle, toca más canciones que en ninguna gira anterior; 24 de los de Liverpool frente a 15 de Wings y de su carrera en solitario. Uno de los vegetarianos más conocidos del mundo y cercano ya a los 74 años, se paseaba por el escenario – bastante en forma – durante las casi tres horas de concierto, para la que parece será su gira de despedida.

Arrancó con A Hard Days Night (escrita por Lennon) para levantar a todo el escenario a cantar, emocionando a la primera de cambio y con una chuleta a sus pies, como un mal estudiante, pronunció sus primeras palabras en castellano para saludar con un simpático:

“Buenas noches Madrid, buenas noches España ¿Qué pasa troncos?”

Continuaría con Save Us, Can’t Buy My Love, Letting GoTemporary Secretary (la que introdujo como canción electrónica) y Let Me Roll It, segunda canción de Wings que presentaba, casi como disculpándose, dedicándosela a los fans del “otro” grupo de McCartney

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Pero no todo fueron buenas noticias. Es cierto, su voz no daba para mucho, pero lo peor fue una falta de volumen durante buena parte del show que no se espera de un concierto con esas posibilidades de producción. Muy bien las pantallas y los vídeos que se proyectaban, los fuegos artificiales, el escenario con una plataforma que subía para elevar a Paul a cantar Blackbird, pero si lo vital no se respeta, malas noticias. Otra decisión que incomodó a parte del público fue que las gradas no tenían asiento reservado nada más que por zonas. Lo que obligaba a hacer malabarismos para encontrar un sitio a los más rezagados en llegar.

My Valentine se la dedicó a su esposa allí presente y con sólo tres canciones de separación, uno de los primeros momentos emotivos de la noche: otro recuerdo para su anterior esposa, Linda en Maybe I´m Amazed, para continuar con In Spite of All the Danger, primera canción que grabaron antes de ser los Beatles, cuando eran The QuarrymenLove me Do se la dedicó a su antiguo productor recientemente fallecido George Martin. Una lástima que tuvieran que hacerse tantos recuerdos para gente desaparecida. Poco después fue el turno del de John Lennon con Here Today en acústico, enlazada con Give Peace a Chance.

“Buen bolo” reconocía nuevamente en español

Fourfiveseconds, canción que grabó con Rihanna y Kanye West, y una de las pocas de su repertorio reciente que aguanta en el setlist, junto a Queenie Eye y New de su disco de hace tres años del mismo nombre. Los mejores momentos del concierto empezaban entonces y coincidían con los más emotivos. Eleanor Rigby y enseguida Something con ukelele incluido, ofrecida como tributo a George Harrison, mientras en las pantallas se proyectaban imágenes de ellos juntos. Una lágrima recorría la mejilla del más pintado. La historia de la música pop a través de unos pocos acordes y melodías.

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Ob-La-Di, Ob-La-Da, Band on the Run (la más coreada de los Wings), Back in the U.S.S.R. uno de los fragmentos más animados de la noche y no el más acertado. En cambio el triplete que cerró la primera parte del concierto volvió a coger el pulso. Let it Be, Live and Let Die (compuesta junto a Linda para la película de James Bond del mismo nombre) y Hey Jude con todo el público entregado cantando. Era precioso ver como parejas de edad parecida a McCartney coreaban, cantaban y jaleaban al resto del público emocionados como los demás no nos podemos imaginar.

La parada fue corta, nada que ver con artistas bastante más jóvenes, que hacen parones enormes sacando al público del momento. Y volvió con otro de los momentos del día, del año y de la vida de muchos de nosotros, Yesterday con una interpretación con acústica. Hi, hi, hi la utilizó para subir a una pareja para una petición de matrimonio y en la recta final Birthday, Golden Slumbers, Carry that Weight (otra de las más coreadas) y el final esperado de The End.

No fue el concierto perfecto que todos hubiéramos preferido, pero es que eso no era posible. Hace 51 años que John Lennon, Paul McCartneyGeorge Harrison Ringo Starr hicieron su única parada en nuestro país y desgraciadamente hace tiempo que es imposible que se repita.

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