Cine·Críticas de Películas

Crítica de ‘Tres anuncios en las afueras’ de Martin McDonagh

Extraños compañeros de viaje

Martin McDonagh ya dio muestras de su talento y de su particular manera de contar las cosas en Escondidos en Brujas, con la que Tres anuncios en las afueras comparte varios elementos, como la mezcla de géneros y un extraño y afilado sentido del humor.

Del reparto poco se puede decir que no se haya hecho ya. Desde la inmensa Frances McDormand hasta el último de los muchos secundarios, que dan vida a ese pueblo que podría ser cualquiera, resulta creíble por pequeña que sea su participación. De hecho esto influye en parte de lo mejor y de lo peor de la película. Da tantas pinceladas para reflejar perfectamente la vida de este pueblo, que llega a abrumar con tanta información y puedes echar de menos algo de profundidad en alguno de los secundarios.

En cambio también ahí radica uno de sus puntos fuertes. Consiguiendo que funcione el conjunto arriesgando con el carácter de varios personajes (héroes para nada simpáticos y con aristas) y su forma de interactuar, desde luego nada previsible. Por ejemplo cómo cambia la relación entre el personaje de Frances McDormand y el inmenso Sam Rockwell o la muy complicada de éste con su madre. O las de un Woody Harrelson, que en los últimos años ha dado todo un vuelco a su infravalorada carrera, con cada uno de los habitantes del pueblo. Personaje que cuenta además con varias y maravillosas ideas de guión y puesta en escena por ejemplo de su último día y despedida o cuando enferma delante de McDormand.

Pero si algo chirría en el guión es la cantidad de hechos y casualidades desencadenantes de alguna acción importante, resultando al final excesivos. Por ejemplo que se incida en el drama al decirle a la hija que ojala la sucediera lo que finalmente la pasa o lo intenso del personaje de McDormand siendo ella la que provoca el incendio de la comisaría, hacen que dudes de la veracidad de la historia y provocan un bache en el guión. No hace falta tanta acumulación de situaciones para pensar lo mismo de sus personajes y su destino.

Parte importante de hacer de esta película algo especial, es el tono que consigue este director difícil de clasificar, que no encuentra muchas similitudes en el cine actual y que hace que el espectador no pueda quedar impasible y tenga que reaccionar.

Y todavía queda ese final abierto y de complicada lección o moraleja que reafirma el estar ante un extraño artefacto capaz de removerte en tu butaca.

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